Casi todos los creadores de webs con IA se pagan con «créditos». Es la parte que menos se explica y la que más disgustos da. Aquí va lo que conviene saber antes de contratar ninguno.
Qué es un crédito, en realidad
Cuando le pides algo a un asistente de IA, por detrás se hace una llamada a un modelo, y esa llamada cuesta dinero de verdad: unos céntimos. El crédito es la forma de trasladarte ese coste sin hablarte de «tokens». Cada plan trae una bolsa mensual y cada cosa que pides gasta un poco.
Hasta aquí, razonable. El problema está en qué se te cobra.
La queja número uno: pagar por los errores de la IA
Es, de lejos, lo que más se repite entre quienes han probado estas herramientas: descubres tú mismo el fallo al mirar la web, se lo dices, y el arreglo también te gasta créditos. Estás pagando por corregir un problema que creó la propia herramienta.
Con números redondos que circulan entre quienes lo han medido: una página que «en teoría» cuesta 30-80 créditos acaba costando 150-250 una vez corregida. Y hay casos de gente que se quedó sin la tercera parte de sus créditos mensuales sin llegar a tener la web funcionando.
Las tres causas suelen ser las mismas:
- Regenerar la web entera en cada retoque, en vez de tocar solo lo que has pedido.
- Perder el hilo en conversaciones largas, así que hay que repetirle cosas ya dichas.
- Ir página a página multiplicando el gasto sin que se note.
Las cinco preguntas que conviene hacer
- Si no consigue hacer lo que le pido, ¿se me cobra? Debería ser que no. Un intento fallido no es trabajo entregado.
- Si le pido un cambio pequeño, ¿toca solo eso? Si regenera la web entera, cada retoque cuesta como crear la web.
- ¿Me dice cuánto va a costar antes de hacerlo? Al menos en las acciones caras.
- ¿Puedo deshacer sin pagar? Volver atrás no es un servicio: es un derecho básico.
- ¿Qué pasa con lo que no gasto? Casi todos lo pierden cada mes. Algunos lo acumulan, con tope.
Cuidado con «solo pagas por lo que gastas»
Es una frase que se ve mucho y que, en una suscripción, no es cierta: pagas la cuota tanto si gastas como si no. Lo que puede ser verdad —y ya es bastante— es que lo que no gastas no se pierde, si el plan acumula créditos de un mes para otro.
Si ves esa frase en una página de precios, mira la letra pequeña.
Cómo gastar menos, hagas lo que hagas
- Escribe el negocio bien la primera vez. Qué haces, dónde, para quién y con qué tono. Cinco minutos ahí ahorran veinte retoques.
- Sube tus fotos al principio, antes de empezar a afinar. Cambiar fotos después es de lo que más se repite.
- Agrupa los cambios. «Pon el teléfono arriba, quita la sección de precios y cambia el botón a naranja» gasta menos que tres peticiones sueltas.
- Corrige lo importante primero. Los colores son lo último: es donde más vueltas se dan y menos se nota.
- Usa las herramientas que no cobran. En muchos creadores, cambiar el estilo, editar un texto a mano o volver a una versión anterior son gratis. Enterarse de cuáles son es la mejor inversión de diez minutos.
Lo que hacemos nosotros
En el creador de GoServix estas cinco preguntas tienen respuesta escrita:
- Si el asistente no consigue hacer el cambio, no se cobra. Si mira tus fotos y ninguna encaja con lo que pides, te lo dice y no toca nada.
- Cada retoque cambia solo la parte pedida, no la web entera.
- Deshacer es gratis: dices «déjalo como estaba» y vuelve atrás al instante, las veces que haga falta.
- Cambiar el estilo, editar textos a mano, cambiar el tamaño del logo o colocar tus fotos señalándolas no gastan créditos.
- Y estamos preparando que lo que no gastes se acumule, hasta dos meses de créditos.
No lo decimos como eslogan: lo decimos porque son las decisiones que tomamos al construirlo, después de leer las quejas de quienes ya habían pasado por ahí.